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Ínsula Singularia

Obra analizada

El viejo Rivers

Título original: Old Man Rivers

de Thomas Wolfe

1947relato14.183 palabras analizadas

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El viejo Rivers (Old Man Rivers) es una rareza dentro del corpus de Thomas Wolfe: un retrato satírico-elegíaco que permaneció inédito en vida del autor y solo se publicó en 1947, casi una década después de su muerte, cuando también había muerto la persona que impedía publicarlo. El protagonista es un anciano editor literario, el viejo Rivers del título: reliquia venerable de las letras neoyorquinas, superviviente de un siglo editorial extinguido, que acude cada día a una editorial donde ya no pinta nada, atendido con una mezcla de reverencia y paciencia por empleados que esperan, sencillamente, que se muera.

El texto

Wolfe construye el retrato con su doble registro característico. Por un lado, la sátira de oficina: la editorial moderna girando alrededor del fósil sagrado, las visitas del viejo a su despacho honorario, los rituales vacíos de una autoridad que ya solo es protocolo; el material cómico procede del choque entre la maquinaria comercial del libro —que Wolfe conocía desde dentro y nunca amó— y el monumento humano que estorba en el pasillo. Por otro, la elegía: porque el viejo Rivers fue alguien —conoció a los grandes muertos, encarnó una idea caballeresca del oficio— y su decadencia es también la del mundo que representó. Wolfe, implacable con la vanidad senil del personaje, no le niega la grandeza fantasmal: el resultado es un retrato en el filo, cruel y piadoso a la vez, del tipo humano que la crítica wolfiana reconoce entre sus mejores dones —el excéntrico monumental, hermano del padre Gant y del tío Bascom—.

La pieza tiene además una historia externa que es parte de su interés: el personaje estaba inspirado de manera reconocible en Robert Bridges, el anciano ex director de Scribner's Magazine —la revista de la editorial de Wolfe—, y Maxwell Perkins, editor y protector de Wolfe, vetó su publicación para no herir al modelo, ya senil. El texto durmió en los archivos hasta 1947: muerto Wolfe (1938), muerto Bridges (1941) y muerto el propio Perkins (1947), la revista New Yorker pudo publicar al fin el retrato sin víctimas vivas.

Temas y sentido

Bajo la anécdota editorial, el relato trabaja los temas mayores de su autor: el tiempo como demoledor de instituciones y hombres, la vejez como destierro dentro de la propia vida —el viejo Rivers es otra variación del desarraigado wolfiano: tampoco él encuentra ya la puerta—, y el mundo literario como comedia de vanidades donde la posteridad se negocia en los pasillos. Es también, leído biográficamente, un ajuste de cuentas oblicuo con la casa Scribner's y su culto a las reliquias, escrito por el autor que acabaría rompiendo con ella.

Recuperado en español por Periférica (2018), el relato completa el mapa del Wolfe breve disponible en castellano con su registro menos frecuentado: la sátira institucional pura. Pieza menor con historia mayor, vale por lo que muestra —el humor de Wolfe sin lirismo amortiguador— y por lo que cuenta sin querer: cómo el mundo editorial que administró su obra administró también, durante una década, su silencio.

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