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Ínsula Singularia

Obra analizada

Del tiempo y el río

Título original: Of Time and the River

de Thomas Wolfe

1935novela365.960 palabras analizadas

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Del tiempo y el río (1935) retoma a Eugene Gant exactamente donde El ángel que nos mira lo dejó: en el tren nocturno que lo saca de Altamont hacia el norte. El viaje inaugural —doscientas páginas de tren, con el padre agonizante al fondo y América desfilando por la ventanilla— anuncia el método y el tamaño del libro: novecientas páginas subtituladas «leyenda del hambre del hombre en su juventud», que narran los años de formación errante de Eugene entre 1920 y 1925: Harvard, Nueva York, Europa. Es la novela-río de Wolfe en el sentido más literal: el tiempo como corriente, el héroe como sediento perpetuo.

El argumento

En Harvard, Eugene persigue el teatro en el taller del profesor Hatcher —trasunto del célebre taller 47 de George Pierce Baker, donde Wolfe estudió— y conoce a dos figuras mayores del libro: el tío Bascom, viejo excéntrico magnífico de la estirpe de los Gant, y Francis Starwick, esteta brillante que será su gran amistad y su gran desengaño. El regreso a Altamont trae el episodio central: la muerte del padre, W. O. Gant, devorado por el cáncer en un capítulo de agonía que la crítica sitúa entre lo mejor de Wolfe —el viejo cantero despidiéndose de sus manos—.

Fracasado como dramaturgo, Eugene se hace instructor de inglés en una universidad de Nueva York —los capítulos urbanos, con su fauna de estudiantes inmigrantes y su soledad entre multitudes, contienen el mejor Wolfe cómico— y de allí salta a Europa: Oxford, París, Provenza. El viaje europeo culmina la educación: reencuentro con Starwick y descubrimiento de su secreto, borracheras monumentales, cárcel provisional, y la revelación en negativo que estructura el final: en Francia, muerto de nostalgia, Eugene descubre América —el tema de toda la obra de Wolfe: solo se posee lo perdido; solo desde fuera se ve la patria—. El libro se cierra en el puerto de Marsella, con el héroe embarcando de vuelta y el primer presagio de la mujer que dominará las novelas siguientes.

Temas y sentido

El título sale del Eclesiastés vía uno de los leitmotivs del libro: «el tiempo, oscuro tiempo, fluyendo como un río». Sobre esa corriente, Wolfe organiza su material en mareas antes que en tramas: catálogos de trenes, ríos y estados; letanías de la tierra americana; retratos familiares de intensidad expresionista; y los estribillos líricos —«¿dónde encontraremos al padre?»— que convierten la novela en oratorio. El «hambre» del subtítulo es su verdadero argumento: hambre de libros (las páginas sobre la voracidad lectora de Eugene en la biblioteca de Harvard son legendarias), de comida, de mujeres, de kilómetros, de la totalidad de América; y su reverso, la imposibilidad de saciarse, es la melancolía estructural del libro.

Es también la novela de la despedida del padre —biográfica y simbólicamente: la búsqueda del padre sustituto anuncia ya a Perkins, el editor, y su futura ruptura— y el volumen donde el método Wolfe alcanza su máximo: grandeza y desmesura inseparables, capítulos perfectos junto a crecidas incontrolables. Quien acepta su caudal recibe lo que ningún contemporáneo da: la sensación física de una vida y un continente pasando a la vez.

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