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Ínsula Singularia
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Alfred Jarry(18731907)

PatafísicaSátiraTeatro del absurdo (precursor)
4 personajes

Biografía

Alfred Jarry (Laval, 1873 – París, 1907) fue un escritor francés, creador de Ubú y de la patafísica, y uno de los padres involuntarios de todas las vanguardias del siglo XX: del dadaísmo al surrealismo y del teatro del absurdo al humor moderno, casi todo lo que después se llamó ruptura pasa por este hombre minúsculo que murió a los 34 años pidiendo un palillo de dientes.

Niño prodigio de provincias, llegó a París a los 17 años y se incrustó en los círculos simbolistas con una obra ya formada en el instituto de Rennes: la farsa colegial contra un profesor de física que, reelaborada, se convirtió en Ubú rey. Su estreno el 10 de diciembre de 1896 en el Théâtre de l'Œuvre es la fecha fundacional del teatro moderno: la primera palabra («¡Merdre!») desató un tumulto que no cesó en toda la función, y el Padre Ubú —tirano grotesco, cobarde, glotón, pura voluntad de poder sin adornos— quedó instalado como profecía del siglo que venía. Yeats, presente aquella noche, escribió: «después de nosotros, el Dios Salvaje».

El resto de su obra desplegó el sistema bajo la farsa: las novelas El amor de visita (1898), El amor absoluto (1899), Mesalina (1901) y El supermacho (1902), sátira patafísica del culto al récord y la máquina; las crónicas «especulativas» de la prensa —reunidas póstumamente en La Chandelle verte—, donde comentaba la actualidad siguiendo su lógica hasta el delirio (ahí está «La Pasión considerada como carrera ciclista en cuesta»); y el póstumo Gestas y opiniones del doctor Faustroll, patafísico (1911), que definió la patafísica: «la ciencia de las soluciones imaginarias».

Jarry ejecutó su obra también en el cuerpo: acabó hablando como Ubú, viviendo en un entresuelo cortado a su medida («nuestra grandeza»), pedaleando obsesivamente su bicicleta de carreras nunca pagada y bebiendo ajenjo con método suicida. Murió en la miseria en 1907, de meningitis tuberculosa. La posteridad lo canonizó por etapas: Apollinaire y los surrealistas primero —Breton lo situó en el altar del humor negro—, y desde 1948 el Colegio de Patafísica, la sociedad de «investigaciones inútiles» que ha contado con Queneau, Ionesco, Vian o Eco entre sus dignatarios, mantiene su ciencia en activo. Ubú, mientras tanto, no ha dejado de gobernar.

La voz narrativa de Alfred Jarry es la de un demiurgo irónico y omnisciente que aplica una lente pseudocientífica y burocrática a la realidad para diseccionarla con una solemnidad burlona. Este narrador, siempre distanciado y corrosivo, construye una atmósfera persistente de farsa tragicómica donde lo absurdo, lo grotesco y lo vulgar se entrelazan para subvertir toda solemnidad, trivializando lo trágico y elevando lo cotidiano a categoría mítica. Su tono oscila entre la sátira clínica y el humor negro, generando un espacio literario donde las convenciones sociales, morales y físicas son sistem…

Obras analizadas

Personajes