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Ínsula Singularia

Obra analizada

El extraño caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde

Título original: Strange Case of Dr Jekyll and Mr Hyde

de Robert Louis Stevenson

1886novela corta28.841 palabras analizadas

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El abogado Utterson, hombre seco y leal, se inquieta por su amigo y cliente el doctor Henry Jekyll: médico eminente, rico, respetadísimo, ha redactado un testamento extravagante que lo deja todo, en caso de muerte «o desaparición», a un tal Edward Hyde, del que nadie sabe nada. Lo poco que se sabe es atroz: el primo de Utterson ha visto a Hyde pisotear a una niña en plena calle, con una indiferencia que no parece humana, y comprar el silencio con un cheque firmado por Jekyll. Utterson, temiéndose un chantaje, decide investigar: «si él es el señor Hyde, yo seré el señor Seek», el que busca. La estructura de la novela corta es la de un caso detectivesco cuya solución, hoy universalmente conocida, fue en 1886 uno de los golpes de teatro mejor guardados de la literatura.

El argumento

Los indicios se acumulan con lógica de pesadilla: Hyde entra y sale por la puerta trasera del laboratorio de Jekyll; el doctor, interrogado, pide a su amigo que respete su extraño vínculo con el joven. Un año después, Hyde asesina a bastonazos a un anciano parlamentario, sir Danvers Carew, y desaparece. Jekyll, aliviado y rejuvenecido, vuelve a la vida social durante unos meses... hasta que se encierra sin explicación. El doctor Lanyon, amigo común, muere de un horror que no puede nombrar, dejando una carta que solo debe abrirse tras la muerte de Jekyll. La escena culminante llega con el mayordomo Poole en casa de Utterson: la voz que responde desde el gabinete cerrado de su amo «no es la voz de Jekyll». Derriban la puerta: en el suelo, el cuerpo de Hyde, un suicida con la ropa —demasiado grande— del doctor; de Jekyll, ni rastro.

Las dos cartas finales despliegan la solución en el doble fondo del relato. La de Lanyon narra lo que vio: Hyde bebiendo una poción y transformándose, ante sus ojos, en Henry Jekyll. Y la confesión póstuma de Jekyll cuenta la historia completa: la conciencia desde joven de una doble vida, la investigación sobre la dualidad del alma, la droga que separa al «otro» —más pequeño, más joven, puro apetito sin freno—, la embriaguez de la libertad absoluta bajo un rostro sin reputación que cuidar, y la trampa: las transformaciones espontáneas, la dosis creciente, la sal agotada e irrepetible, y la certeza final de que Hyde, cada vez más fuerte, acabaría siendo el único. La confesión —y la novela— terminan en el instante exacto en que Jekyll, pluma en mano, deja de existir.

Temas y sentido

Escrita en un arrebato febril —la leyenda biográfica, contada por su familia, incluye la pesadilla que la originó, un primer borrador quemado y la reescritura en pocos días—, la fábula de Stevenson es la formulación definitiva del doble: no un monstruo que ataca desde fuera, sino el que se libera desde dentro con ayuda de la química y de la hipocresía social. La respetabilidad victoriana como fábrica de Hydes es la lectura clásica; las modernas suman la adicción —la droga que ya no hace falta beber—, la ciencia sin conciencia y la identidad como pacto frágil. «Jekyll y Hyde» pertenece hoy al idioma: pocos relatos han dado un concepto a todas las lenguas.

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