Miguel de Cervantes Saavedra (Alcalá de Henares, 1547 – Madrid, 1616) fue un novelista, dramaturgo y poeta español, autor de Don Quijote de la Mancha y figura máxima de la literatura en español, hasta el punto de que a nuestra lengua se la llama «la lengua de Cervantes». Su biografía es una novela en sí misma: soldado en Lepanto (1571), donde una lección de arcabuz le inutilizó la mano izquierda —de ahí el sobrenombre de «manco de Lepanto»—, cautivo cinco años en los baños de Argel tras ser apresado por corsarios (1575-1580), con cuatro intentos de fuga fracasados, y después comisario de abastos para la Armada Invencible y recaudador de impuestos en Andalucía, oficio que le valió excomuniones y estancias en la cárcel, donde según su propio prólogo se «engendró» el Quijote.
Su carrera literaria fue tardía y desigual. La Galatea (1585), novela pastoril, apenas tuvo eco, y su teatro quedó eclipsado por el arrollador Lope de Vega. El éxito llegó a los 57 años con El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha (1605), el libro que parodió los libros de caballerías y acabó fundando la novela moderna: la primera parte fue un fenómeno popular inmediato, con reediciones el mismo año y traducciones al inglés y al francés en vida del autor. La aparición de una continuación apócrifa firmada por «Avellaneda» (1614) lo espoleó a terminar la segunda parte (1615), aún más honda que la primera.
En sus últimos años, ya reconocido aunque nunca rico, publicó lo mejor de su producción restante: las Novelas ejemplares (1613), que aclimataron la novela corta al español con piezas maestras como Rinconete y Cortadillo o El coloquio de los perros; el Viaje del Parnaso (1614); las Ocho comedias y ocho entremeses (1615), con entremeses tan vivos hoy como El retablo de las maravillas; y el póstumo Los trabajos de Persiles y Sigismunda (1617), cuya dedicatoria escribió días antes de morir.
Cervantes murió en Madrid el 22 de abril de 1616 y fue enterrado en el convento de las Trinitarias Descalzas. Su legado es incalculable: el Quijote es el libro más editado y traducido de la lengua española, don Quijote y Sancho Panza son mitos universales, y el diálogo entre idealismo y realidad que inventó sigue siendo el molde de la novela. El premio mayor de las letras hispánicas y el instituto cultural de España llevan su nombre.
El estilo de Miguel de Cervantes se define por una voz narrativa omnisciente en tercera persona que, sin embargo, se desdobla en una perspectiva irónica y autoconsciente, a menudo mediada por la figura del "segundo autor" o el manuscrito de Cide Hamete Benengeli. Esta estructura metaficticia crea un tono único que oscila entre lo cómico y lo melancólico, tejiendo una atmósfera de tragicomedia donde lo sublime y lo ridículo, lo heroico y lo prosaico, chocan constantemente. El narrador mantiene una distancia afectuosa, burlona pero nunca cruel, que permite al lector simultáneamente reírse de las…
Un 'cuerdo loco' cuya lucidez ética y retórica culta coexisten con un delirio sistemático que reinterpreta la realidad a través del filtro de los libr…
Personaje realista y terrenal que contrasta con la locura idealista de Don Quijote, representando el sentido común y la sabiduría popular.
No tiene psicología propia ya que es una creación imaginaria de Don Quijote, que proyecta en ella todas las virtudes caballerescas.