Mark Twain (Florida, Misuri, 1835 – Redding, Connecticut, 1910), seudónimo de Samuel Langhorne Clemens, fue un escritor y humorista estadounidense, autor de Las aventuras de Tom Sawyer y Las aventuras de Huckleberry Finn, y la voz fundacional de la literatura de su país: «toda la literatura americana moderna procede de un libro de Mark Twain llamado Huckleberry Finn», dictaminó Hemingway, y la frase se ha vuelto casi oficial.
Creció en Hannibal, el puerto de Misuri sobre el Misisipi que inmortalizaría como St. Petersburg, y el río le dio todo: el oficio soñado de piloto de vapor —el seudónimo es el grito de sonda «mark twain», dos brazas, agua segura—, la materia de sus libros y su universidad. Tras la guerra civil, que cerró el río, fue minero fracasado en Nevada y periodista en el Oeste, donde un cuento sobre una rana saltarina (1865) lo hizo famoso de costa a costa. Los libros de viaje (Inocentes en el extranjero, 1869; Una vida dura) lo consagraron como el humorista de América, y su matrimonio con Olivia Langdon lo instaló en la respetabilidad de Hartford, desde la que dinamitaba la respetabilidad.
Sus obras mayores nacieron del río: Tom Sawyer (1876), la infancia como epopeya cómica; Vida en el Misisipi (1883); y Huckleberry Finn (1884), la obra maestra: la fuga del niño vagabundo y del esclavo Jim en balsa, contada en la primera voz vernácula de la literatura americana, con la conciencia de Huck —decidiendo «ir al infierno» antes que traicionar a su amigo— como cumbre moral del siglo. Completan el canon El príncipe y el mendigo, Un yanqui en la corte del rey Arturo (1889) y Pudd'nhead Wilson.
Su vejez fue amarga y grandiosa: arruinado por inversiones desastrosas (la linotipia Paige), dio la vuelta al mundo dando conferencias para pagar hasta el último dólar; perdió a su esposa y a dos hijas, y su escritura se volvió negra: El forastero misterioso, los aforismos feroces, la autobiografía dictada que ordenó publicar cien años después de su muerte (y fue best seller en 2010). Anti-imperialista militante, presidió campañas contra la guerra de Filipinas y el terror belga en el Congo. Nacido con el cometa Halley, anunció que se iría con él: murió al día siguiente de su regreso, en abril de 1910, convertido en lo que sigue siendo: el humorista nacional de América y uno de sus escritores imprescindibles.