Louisa May Alcott (1832-1888) fue una novelista estadounidense, autora de Mujercitas, uno de los libros más leídos de la literatura norteamericana y piedra fundacional de la novela de formación femenina. Nació el 29 de noviembre de 1832 en Germantown (Pensilvania), segunda de las cuatro hijas del filósofo trascendentalista Amos Bronson Alcott, pedagogo visionario e incapaz de mantener a su familia, y de Abigail May, trabajadora social pionera. Creció en Concord (Massachusetts) en la órbita intelectual de Emerson y Thoreau —vecinos, mentores y préstamo permanente de biblioteca— y en una pobreza crónica que la marcó tanto como el idealismo paterno: el experimento de comuna utópica de Fruitlands (1843) estuvo a punto de arruinar a la familia, y Louisa lo satirizó años después en «Transcendental Wild Oats».
Trabajó desde adolescente en todo lo que una mujer podía trabajar entonces —costurera, criada, maestra, dama de compañía— mientras publicaba poemas y cuentos. Durante la Guerra Civil sirvió como enfermera en un hospital de Washington; el tifus casi la mata y los tratamientos con calomelanos la envenenaron de mercurio para el resto de su vida, pero de la experiencia salieron los Hospital Sketches (1863), su primer éxito. En paralelo, y bajo el seudónimo A. M. Barnard, escribió melodramas góticos y «cuentos de sangre y truenos» —A Long Fatal Love Chase, «Behind a Mask»— cuya autoría no se descubrió hasta 1943 y que revelan a una escritora mucho más oscura que su imagen pública.
La gloria llegó por encargo: su editor le pidió «un libro para niñas» y Alcott, sin entusiasmo, escribió en pocas semanas Mujercitas (1868), novelando su infancia con sus hermanas. El éxito fue inmediato y descomunal, y la saga de las March continuó con la segunda parte (1869), Hombrecitos (1871) y Los muchachos de Jo (1886). Jo March, la hermana escritora que se niega a ser un adorno doméstico, se convirtió en el espejo de generaciones de lectoras y escritoras, de Simone de Beauvoir a J. K. Rowling y Elena Ferrante.
Feminista y abolicionista activa, fue la primera mujer registrada para votar en Concord (1879). No se casó; crió a la hija de su hermana menor. Murió en Boston el 6 de marzo de 1888, dos días después que su padre, y está enterrada en Sleepy Hollow junto a Emerson, Thoreau y Hawthorne, en la colina de los autores de Concord.