León Tolstói (1828-1910) fue un novelista ruso, autor de Guerra y paz y Anna Karénina, considerado de forma casi unánime uno de los mayores narradores de todos los tiempos. Lev Nikoláievich Tolstói nació el 9 de septiembre de 1828 en Yásnaia Poliana, la finca familiar de la provincia de Tula, en el seno de la aristocracia terrateniente rusa. Huérfano desde niño, abandonó los estudios universitarios en Kazán, llevó una juventud disipada y se alistó en el ejército: su experiencia en la guerra del Cáucaso y en el sitio de Sebastopol alimentó sus primeros libros, los Relatos de Sebastopol (1855), que ya mostraban su rechazo a toda idealización de la guerra.
Instalado en Yásnaia Poliana, donde fundó una escuela para los hijos de los campesinos, y casado desde 1862 con Sofía Behrs —que copió a mano varias veces los manuscritos de sus novelas—, Tolstói escribió en poco más de una década las dos obras que lo consagraron: Guerra y paz (1865-1869), fresco monumental de la Rusia de las guerras napoleónicas, y Anna Karénina (1875-1877), tragedia del adulterio en la alta sociedad y summa de su arte psicológico. Su realismo —la capacidad de dar vida interior a decenas de personajes, del general al campesino— fijó un canon con el que se mide desde entonces toda la novela moderna.
Hacia 1878 sufrió una crisis espiritual que partió su vida en dos, contada en Confesión (1882). El aristócrata célebre se transformó en profeta moral: predicó un cristianismo despojado de dogma y de Iglesia —fue excomulgado por el Santo Sínodo en 1901—, la no violencia, el vegetarianismo y la renuncia a la propiedad. De esa segunda época son La muerte de Iván Ilich (1886), Sonata a Kreutzer (1889) y Resurrección (1899). Su doctrina de la resistencia pacífica influyó de manera directa y reconocida en Gandhi, con quien mantuvo correspondencia, y después en Martin Luther King.
En noviembre de 1910, a los 82 años, huyó de su casa en conflicto con su familia y su propia conciencia; murió días después, el 20 de noviembre, en la estación ferroviaria de Astápovo, convertido en un acontecimiento mundial. Nunca recibió el Nobel, en una de las omisiones más señaladas de la historia del premio. Su obra completa —novelas, relatos, diarios, ensayos— sigue siendo el modelo mayor del realismo literario.