Jonathan Swift (1667-1745) fue un escritor y clérigo irlandés, el mayor satírico en lengua inglesa y autor de Los viajes de Gulliver. Nació el 30 de noviembre de 1667 en Dublín, de familia inglesa, siete meses después de la muerte de su padre. Se educó en el Trinity College dublinés y pasó su juventud en Inglaterra como secretario del diplomático sir William Temple, en cuya casa de Moor Park leyó vorazmente, escribió sus primeras sátiras y conoció a Esther Johnson, la «Stella» a la que dirigiría su célebre Diario y que sería el afecto central de su vida.
Ordenado sacerdote anglicano en 1695, su carrera literaria arrancó con La batalla de los libros y Cuento de una barrica (1704), sátira feroz de la corrupción religiosa y de la pedantería erudita que le cerró para siempre el camino a un obispado inglés. En Londres fue durante años el panfletista más temido de la política inglesa, primero con los whigs y después como pluma principal del gobierno tory, hasta que la caída de sus protectores en 1714 lo devolvió a Dublín como deán de la catedral de San Patricio, cargo que ocupó hasta el final y que vivió al principio como un exilio.
Ese exilio lo convirtió en héroe nacional irlandés. Con las Cartas del pañero (1724) derrotó al gobierno británico en el asunto de la moneda de Wood, y en Una modesta proposición (1729) llevó la sátira a su punto de incandescencia: la sugerencia, mantenida con impasible lógica económica, de que los pobres de Irlanda vendieran a sus hijos como alimento. Entre ambas escribió su obra maestra, Los viajes de Gulliver (1726), publicada anónima: parodia de los libros de viajes que es a la vez fábula infantil universal y la más demoledora anatomía del orgullo humano jamás escrita.
Swift definió su propio método como «humillar el orgullo del mundo»; escribió que odiaba «al animal llamado hombre» aunque amaba «con todo el corazón a Juan, Pedro y Tomás». Sus últimos años fueron sombríos: la enfermedad de Ménière, que padeció toda la vida, degeneró en incapacidad mental. Murió en Dublín el 19 de octubre de 1745, dejando su fortuna para fundar un hospital psiquiátrico. Su epitafio latino, que Yeats tradujo con reverencia, resume su vida: descansa «donde la salvaje indignación ya no puede lacerar su corazón».