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Ínsula Singularia

Obra analizada

Emma

de Jane Austen

1815novela160.946 palabras analizadas

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«Voy a crear una heroína que no gustará a nadie más que a mí», anunció Jane Austen antes de escribir Emma, según la tradición familiar. La heroína es Emma Woodhouse: «guapa, lista y rica», veintiún años, reina sin rival de la pequeña sociedad de Highbury, donde vive consagrada a su padre hipocondríaco y a una afición peligrosa: arreglar las vidas ajenas. La novela entera es la educación de esa inteligencia mal empleada, contada con el experimento técnico más audaz de su autora: casi todo lo vemos a través de los ojos de Emma, que se equivoca casi siempre.

El argumento

Envanecida por el aparente éxito de haber casado a su institutriz, Emma adopta como proyecto a Harriet Smith, una huérfana dulce y maleable de origen desconocido, y decide fabricarle una boda por encima de su clase. Primer estrago: la disuade de aceptar al granjero Robert Martin, que la quiere de verdad, para lanzarla hacia el vicario Elton —que en realidad corteja a la propia Emma, como descubre en una escena de carruaje memorablemente incómoda—. El único que ve claro es el señor Knightley, cuñado, vecino, dieciséis años mayor y la única persona de Highbury que se atreve a corregir a Emma: su duelo de pareceres es la columna vertebral moral —y sentimental, aunque Emma tarde en saberlo— del libro.

La segunda mitad enreda el tablero con dos llegadas: Jane Fairfax, huérfana perfecta y reservada a la que Emma no soporta sin saber por qué, y Frank Churchill, el hijo encantador del vecino, con quien Emma ensaya un coqueteo de salón. Austen teje bajo la superficie una trama oculta —el compromiso secreto de Frank y Jane— que reparte pistas a la vista del lector y que Emma, ocupada en sus propias ficciones, no ve: la novela funciona también como relato de misterio doméstico, y las relecturas revelan la precisión del mecanismo. El punto más oscuro llega en la excursión a Box Hill, cuando Emma humilla públicamente a la charlatana e inofensiva señorita Bates: la reprimenda de Knightley («¡mal hecho, Emma!») es el centro moral del libro y el comienzo de la vergüenza que la educa.

El desenlace encadena las revelaciones: el secreto de Frank y Jane sale a la luz; Harriet confiesa aspirar a Knightley, y esa amenaza enseña a Emma, «con la velocidad de una flecha», lo que su autoexamen nunca le había dicho: que Knightley no debe casarse con nadie que no sea ella. La declaración en el jardín, el arreglo del padre ansioso y la triple boda final —Harriet recupera a su granjero— cierran la comedia con su simetría clásica.

Temas y sentido

Emma es la cima técnica de Austen: la novela sostenida sobre una conciencia que se engaña, con el estilo indirecto libre haciendo que el lector comparta y a la vez juzgue los errores de la heroína. Es también su libro más profundo sobre el poder: Emma es la única heroína austeniana rica —no necesita casarse—, y sus estragos nacen del ocio y del mando sin objeto. La «heroína que no gustaría a nadie» resultó gustar a todos, precisamente por eso: porque su educación es la nuestra, página a página.

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