El gran Gatsby se publicó el 10 de abril de 1925. Fitzgerald lo escribió principalmente en la Riviera francesa durante 1924, decidido a producir «algo nuevo, algo extraordinario y bello y sencillo y de trama intrincada», lejos del éxito fácil de sus dos primeras novelas; revisó el texto hasta la obsesión —el título dudó entre una docena de opciones, incluida «Trimalchio in West Egg»— y la editorial Scribner encargó a Francis Cugat la sobrecubierta de los ojos sobre el cielo azul, una de las cubiertas más famosas de la historia editorial.
Nick Carraway, un joven del Medio Oeste instalado en Nueva York como agente de bonos en el verano de 1922, alquila una casita en West Egg (Long Island), junto a la mansión de un anfitrión misterioso: Jay Gatsby, que ofrece fiestas fabulosas para cientos de invitados a los que no conoce. Al otro lado de la bahía —donde brilla de noche una luz verde al final de un embarcadero— viven Daisy, prima de Nick, y su marido Tom Buchanan, un millonario brutal que mantiene como amante a Myrtle Wilson, la mujer de un mecánico del «valle de las cenizas», el vertedero industrial que separa Long Island de la ciudad, presidido por los ojos gigantes de un anuncio oftalmológico. La verdad de Gatsby se revela por capas: es James Gatz, hijo de granjeros pobres de Dakota del Norte, oficial en la guerra, enriquecido con el contrabando de alcohol junto al mafioso Meyer Wolfshiem; toda su fortuna, la mansión y las fiestas son una sola máquina construida para recuperar a Daisy, a la que amó y perdió cinco años atrás por no tener dinero. Nick propicia el reencuentro y el sueño parece cumplirse, hasta la tarde de calor asfixiante en el hotel Plaza en que Tom desmonta al rival y Daisy es incapaz de decir que nunca amó a su marido. En el regreso, el coche de Gatsby, conducido por Daisy, atropella y mata a Myrtle sin detenerse; Gatsby calla para protegerla. Tom señala a Gatsby ante el viudo desquiciado, que lo asesina en su piscina antes de suicidarse. Al funeral no acude casi nadie: los Buchanan «se retiran a su dinero», y Nick, asqueado del Este, vuelve al Medio Oeste tras despedirse de la casa vacía con la meditación final sobre la luz verde y los botes contra la corriente, «empujados sin cesar hacia el pasado».
En nueve capítulos exactos, la novela concentra el mito completo del sueño americano y su corrupción: el self-made man cuya autoinvención es a la vez heroica y delictiva, el dinero viejo que aplasta al advenedizo, y el pasado como único paraíso, irrecuperable por definición. Su prosa —lírica, irónica, de precisión de orfebre— es el patrón del inglés literario moderno.