Charles Dickens(1812–1870)
Biografía
Charles Dickens (Portsmouth, 1812 – Gads Hill, 1870) fue un novelista inglés, autor de Oliver Twist, Cuento de Navidad, David Copperfield y Grandes esperanzas, y el escritor más popular de la era victoriana: el primero que convirtió la novela en fenómeno de masas y el creador de más personajes inmortales que ningún otro autor en lengua inglesa después de Shakespeare.
Su infancia le dio el tema de su vida: cuando su padre fue encarcelado por deudas en 1824, el niño Charles, de doce años, fue puesto a trabajar en una fábrica de betún, humillación secreta que alimentó para siempre su literatura de huérfanos, deudores y niños triturados por las instituciones. Taquígrafo parlamentario y reportero, saltó a la fama a los 24 años con Los papeles del club Pickwick (1836-1837), publicados por entregas: el formato que revolucionó el mercado literario y que Dickens dominó como nadie, escribiendo contra plazos mensuales novelas que Inglaterra entera esperaba en la calle —de Oliver Twist (1838) y su pedida de «más» a La tienda de antigüedades, cuyos lectores americanos gritaban desde el muelle a los barcos ingleses preguntando si la pequeña Nell había muerto.
Su madurez produjo el canon: Cuento de Navidad (1843), la fábula de Scrooge que reinventó la Navidad moderna; David Copperfield (1850), su autobiografía enmascarada y su favorita; las obras maestras oscuras del final —Casa desolada (1853), Tiempos difíciles, La pequeña Dorrit— donde la sátira institucional se vuelve sistema; Historia de dos ciudades (1859) y Grandes esperanzas (1861), la más perfecta de sus novelas. En paralelo fue editor de revistas, filántropo activo, actor aficionado apasionado y, en sus últimos años, intérprete de sí mismo: las giras de lecturas públicas que lo hicieron aún más rico y lo mataron —la sobreexplotación escénica, incluida la sobrecogedora escena del asesinato de Nancy, arruinó su salud—. Murió de una apoplejía en 1870, a los 58 años, dejando inacabado El misterio de Edwin Drood, y fue enterrado en la abadía de Westminster contra su voluntad expresa de funeral modesto.
Su legado es un continente: «dickensiano» nombra tanto una desigualdad social como una forma de personaje; Scrooge, Fagin, Micawber o Pip son mitología universal; y su doble condición —entretenedor supremo y conciencia social— sigue siendo el modelo imposible de la novela popular de calidad.