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Ínsula Singularia

Obra analizada

El conde de Montecristo

Título original: Le Comte de Monte-Cristo

de Alexandre Dumas

1844novela465.618 palabras analizadas

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Marsella, 1815. Edmond Dantès, marino de diecinueve años, toca el cielo: acaba de traer a puerto el Pharaon como capitán en funciones, va a casarse con la bella Mercédès y todo el mundo lo quiere. Por eso mismo, tres hombres lo destruyen: Danglars, el contable que codicia su puesto; Fernand, el primo que codicia a su novia; y Villefort, el fiscal que, para enterrar un secreto que compromete a su propio padre bonapartista, entierra al mensajero. Detenido el día de su boda por una denuncia anónima, Dantès desaparece sin juicio en el castillo de If, la fortaleza-prisión en el mar. Tiene diecinueve años y no sabe ni de qué se le acusa.

El argumento

Catorce años dura la tumba. En ella, la novela fabrica a su héroe: el abate Faria, el prisionero «loco» que excava un túnel equivocado, se convierte en su maestro —lenguas, ciencias, historia, y la deducción que reconstruye, pieza a pieza, la conspiración que lo enterró— y le lega el secreto de un tesoro fabuloso en la isla de Montecristo. Muerto Faria, Dantès ocupa su mortaja y es arrojado al mar: la evasión más famosa de la literatura. Rico como un rey y muerto para el mundo, dedica una década a prepararse y reaparece en el París de 1838 como el conde de Montecristo: exótico, omnisciente, imposiblemente rico, el hombre del que todos hablan y nadie sabe nada.

La segunda mitad es la máquina de la venganza, ejecutada sin tocar apenas a sus enemigos: Montecristo los estudia, los seduce y deja que sus propios crímenes los devoren. Danglars, ahora banquero, es arruinado por la ingeniería financiera del conde; Fernand, ahora conde de Morcerf, general y marido de Mercédès, ve salir a la luz la traición que fundó su gloria —la venta de su benefactor Alí Bajá— y se suicida cuando su propio hijo lo repudia; Villefort, el fiscal implacable, asiste al derrumbe total: la envenenadora que anida en su casa, el hijo ilegítimo enterrado vivo que regresa, la locura. Alrededor, Dumas teje el contrapeso: los Morrel, la familia del armador que intentó salvar a Dantès, a quienes el conde protege como ángel secreto; Haydée, la esclava principesca que lo ama; y Mercédès, la única que lo reconoce, cuya súplica salva la vida de su hijo Albert y agrieta la certeza del vengador.

La grieta es el tema final: cuando el veneno de casa Villefort alcanza a un niño, Montecristo comprende que ha usurpado un oficio que no es del hombre. El desenlace reparte justicia y renuncia: salva a Valentine para Maximilien Morrel, entrega su fortuna a los inocentes y desaparece en el mar con Haydée, dejando la lección del libro en una carta: «toda la sabiduría humana está en estas dos palabras: ¡confiar y esperar!».

Temas y sentido

Publicada por entregas entre 1844 y 1846, es la novela de venganza definitiva y algo más hondo: la historia de un hombre que se convierte en providencia —«pagaré al señor Providencia», dice— y descubre el límite. Injusticia, paciencia, dinero como superpoder, identidad como máscara: el molde que el thriller, el folletín y el cine repiten desde hace 180 años sale de este libro, seguramente la novela popular más perfecta jamás construida.

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