Resumen de la obra
Raoul de Limézy —uno de los nombres de guerra de Arsène Lupin en su madurez— se cruza en París con dos mujeres que el azar parece empeñado en unir: una inglesa de ojos azules y una joven francesa de ojos verdes, extraordinariamente parecidas entre sí. Pocas horas después, el azar deja de ser azar: en el expreso hacia el sur, Raoul es testigo de un crimen brutal, la inglesa muere asesinada y la señorita de los ojos verdes aparece envuelta en las circunstancias más comprometedoras. Convencido de su inocencia contra toda evidencia —y cautivado por ella—, Lupin dedica la novela entera a protegerla: de la justicia, de una banda implacable y de un secreto de familia que la persigue desde antes de nacer.
El argumento
La estructura es la del Lupin protector, dominante en la etapa tardía de la serie: el héroe ya no roba, sino que interviene. El adversario institucional es el comisario Marescal, policía vanidoso y rencoroso cuya obsesión por la joven tiene tanto de persecución judicial como de despecho, y a quien Leblanc convierte en el blanco de las humillaciones más regocijantes del libro: Lupin lo desarma, lo ridiculiza y lo utiliza como peón sin que el policía llegue nunca a comprender contra quién juega. La banda criminal, mientras tanto, va dejando un rastro de violencia inusual en la serie tardía, porque lo que está en juego —el secreto que explica el crimen del tren y la identidad de la muchacha— vale una fortuna.
Como en los grandes títulos del autor, el enigma desemboca en la geografía y en la historia: la clave lleva al Macizo Central, a un paraje escondido donde la naturaleza y los siglos guardan un tesoro de un tipo particularmente leblanciano —no un cofre, sino un lugar: un secreto físico, casi geológico, cuya revelación es el clímax de la novela y uno de los hallazgos más originales de la serie en los años veinte—. La resolución anuda las dos intrigas, la criminal y la sentimental, con el desenlace agridulce característico del último Lupin: el héroe salva, restituye y renuncia.
Temas y sentido
Publicada por entregas en Le Journal en 1926-1927 y en volumen en 1927, La señorita de los ojos verdes pertenece a la vena romántica de la serie tardía, la que había abierto La condesa de Cagliostro: novelas donde el enigma sirve sobre todo para poner a prueba el corazón del héroe. El Lupin cincuentón de Leblanc es aquí galante, melancólico y protector; el juego de dobles femeninos —las dos mujeres casi idénticas, una luminosa y otra trágica— da a la trama su perfume de folletín clásico, y el duelo con Marescal aporta la comedia. No figura entre las cumbres del canon, pero los aficionados a la serie la estiman como uno de los títulos más redondos de su década: viaje en tren con crimen incluido —terreno que el policiaco convertiría en clásico—, persecución a través de Francia y secreto natural como tesoro. Un Lupin de madurez, menor solo si se le compara con sus propios hermanos mayores.