Resumen de la obra
Una noche, en el castillo normando de Ambrumésy, la joven Raymonde de Saint-Véran dispara contra un intruso que huye herido a través del parque. Hay un robo incomprensible —no falta nada, y sin embargo algo esencial ha desaparecido—, un cadáver que no aparece y un ladrón herido que se ha desvanecido en un terreno cercado y registrado palmo a palmo. Sobre ese enigma clásico de imposibilidad se abre la que muchos consideran la mejor novela de la serie: la primera aventura larga de Arsène Lupin y, a la vez, la más ambiciosa, porque el botín en juego no es una joya sino un secreto de Estado con mil años de historia.
El argumento
Frente al misterio de Ambrumésy, la policía fracasa con su torpeza habitual, y Leblanc introduce a su antagonista más original: Isidore Beautrelet, un estudiante de retórica de diecisiete años, aficionado a los enigmas, que resuelve desde la lógica pura lo que desconcierta a los profesionales. Beautrelet descubre el escondite del ladrón herido, reconstruye la mecánica del robo y pone nombre al adversario: Lupin. Por primera vez en la serie, el ladrón encuentra un rival a su altura intelectual, y la novela se convierte en una partida de ajedrez entre el genio consagrado y el genio adolescente, con golpes de teatro que se responden capítulo a capítulo: cada vez que Beautrelet cree haber ganado, descubre que su victoria estaba prevista en el plan del otro; cada vez que Lupin parece invulnerable, el estudiante encuentra la grieta.
El centro del libro es un documento cifrado: el enigma de la Aguja hueca, un secreto transmitido por los reyes de Francia —de los reyes normandos a Luis XVI, pasando por Juana de Arco y el Hombre de la Máscara de Hierro, que Leblanc entreteje en una falsa historia erudita deliciosamente verosímil—. Quien posee el secreto posee un escondite inexpugnable y un tesoro acumulado durante siglos: la clave del poder discreto de Lupin, su cuartel general, su banco y su reino. La resolución geográfica del enigma es uno de los hallazgos míticos de la literatura popular francesa: la aguja de piedra de Étretat, el famoso farallón del acantilado normando, hueca por dentro.
La novela culmina en ese decorado vertiginoso con un desenlace inusualmente grave para la serie: Lupin, enamorado y dispuesto a retirarse, lo pierde todo en una última noche trágica frente a su otro perseguidor, Herlock Sholmès. La bala que cierra el libro alcanza a quien no debía, y el ladrón alegre de las primeras entregas sale de esta aventura convertido en una figura más honda, tocada por el duelo.
Temas y sentido
La aguja hueca transforma el folletín policiaco en novela de misterio histórico: el juego de Leblanc consiste en injertar su ficción en la historia y la geografía reales de Normandía con tal precisión que el lector duda dónde acaba el documento y empieza la invención —el procedimiento que décadas más tarde explotaría todo el género del enigma histórico-conspirativo—. El duelo entre Lupin y Beautrelet añade además una reflexión nueva: el mito visto por un adolescente que lo admira mientras lo combate, como el propio lector. Aventura, criptografía, arqueología fantástica y tragedia final: la fórmula completa de la serie en su punto más alto.