Resumen de la obra
En 1801, el señor Lockwood alquila la Granja de los Tordos, en los páramos de Yorkshire, y visita a su casero en la finca vecina: Cumbres Borrascosas. Allí encuentra un hogar helado y hostil presidido por Heathcliff, un hombre sombrío de modales feroces. Una noche de tormenta, obligado a dormir en la casa, Lockwood sueña —¿o no sueña?— con el fantasma de una niña que golpea la ventana pidiendo entrar: Catherine. Intrigado, pide a la ama de llaves, Nelly Dean, que le cuente la historia de la casa. El relato de Nelly, testigo de todo durante dos generaciones, es la novela.
El argumento
Décadas atrás, el señor Earnshaw volvió de Liverpool con un niño huérfano y moreno al que llamó Heathcliff y crio con sus hijos. Hindley, el primogénito, lo odió desde el primer día; Catherine, la hija, se convirtió en su alma gemela: dos criaturas salvajes criadas a la intemperie del páramo. Muerto el padre, Hindley degrada a Heathcliff a la condición de criado. La fractura llega cuando Catherine, herida en una escapada a la Granja de los Tordos, pasa unas semanas con los refinados Linton y regresa convertida en señorita. Acabará aceptando casarse con Edgar Linton mientras confiesa a Nelly, en la escena axial del libro, que ama a Heathcliff con un amor de otra naturaleza: «Yo soy Heathcliff». Heathcliff, que solo ha oído la primera parte de la confesión —casarse con él la degradaría—, desaparece esa noche.
Vuelve tres años después, enriquecido y transformado en instrumento de una venganza metódica. Arruina a Hindley y se queda con Cumbres Borrascosas; se casa por despecho con Isabella Linton, a la que maltrata; y su reencuentro con Catherine, embarazada y enferma, precipita la muerte de ella tras dar a luz a una niña. La imprecación de Heathcliff ante su muerte define el temple de la novela: le pide que lo persiga como fantasma, que no lo deje solo «en este abismo donde no puedo encontrarte».
La segunda mitad extiende la venganza a la generación siguiente: Heathcliff embrutece deliberadamente a Hareton, el hijo de Hindley, y fuerza el matrimonio de la joven Cathy Linton con su propio hijo, el enfermizo Linton Heathcliff, para apoderarse también de la Granja. Pero la venganza consumada se le deshace en las manos: cuando el amor entre Cathy viuda y Hareton empieza a rehacer lo que él destruyó, Heathcliff pierde la voluntad de seguir. Muere extrañamente feliz, asomado a la ventana abierta, y los aldeanos juran ver dos fantasmas caminando por el páramo. Lockwood, ante las tres tumbas, cierra el libro preguntándose quién podría imaginar sueños desapacibles para los que duermen en esa tierra tranquila.
Temas y sentido
Única novela de Emily Brontë, publicada bajo el seudónimo de Ellis Bell, Cumbres borrascosas es un artefacto extraño en la narrativa victoriana: una historia de pasión que no se parece al amor romántico convencional —Catherine y Heathcliff no se desean tanto como se identifican, hasta la disolución de los límites del yo— y una estructura sofisticadísima de narradores encadenados que filtra lo salvaje a través de testigos convencionales. La novela opone dos mundos —la naturaleza indómita de las Cumbres y la civilización doméstica de la Granja— sin tomar partido del todo por ninguno, y trata la crueldad, el maltrato y la obsesión con una franqueza que escandalizó a sus contemporáneos. Su segunda generación, especular y correctora de la primera, cierra el conjunto con una simetría casi musical: el libro más violento del canon victoriano termina, contra todo pronóstico, en reconciliación.