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Ínsula Singularia

Obra analizada

Obra completa

Título original: Sklepy cynamonowe + Sanatorium pod Klepsydrą y textos dispersos

de Bruno Schulz

1937relatos108.799 palabras analizadas

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La Obra completa de Bruno Schulz cabe en un volumen de tamaño mediano, y esa brevedad es parte de su leyenda: dos libros de relatos —Las tiendas de color canela (1934) y El sanatorio de la clepsidra (1937)—, un puñado de cuentos dispersos, ensayos, reseñas y cartas. Todo lo demás lo destruyó la historia: la novela en marcha, El Mesías, se perdió con el asesinato de su autor en el gueto de Drohobycz en 1942, y con ella los papeles confiados a vecinos que no sobrevivieron o no aparecieron. Leer la obra completa de Schulz es leer, por tanto, un torso: uno de los más perfectos de la literatura del siglo XX.

Los dos libros

El primero, Las tiendas de color canela, funda el mundo: el Drohobycz mítico de la infancia, la casa sobre la tienda de telas, la criada Adela y el Padre demiurgo con su «Tratado de los maniquíes», la herejía gozosa que declara viva a la materia y provisional a toda forma. El segundo, El sanatorio de la clepsidra, más extenso y sombrío, expande el mito: el «Libro» absoluto entrevisto en la infancia y perseguido en los relatos como un evangelio perdido; la «genialada» del tiempo, con sus vías muertas y sus meses supernumerarios; y sobre todo el relato titular, uno de los grandes cuentos del siglo: José visita a su padre muerto en un sanatorio donde el tiempo se ha retrasado deliberadamente —allí la muerte «aún no se ha producido»—, y la piedad filial se convierte en un viaje por un limbo de duermevela del que el hijo ya no regresará del todo. La muerte del padre, esquivada por metamorfosis en el primer libro, es en el segundo la herida central, tratada con la única medicina que Schulz reconocía: la mitificación.

A los relatos se suman las piezas dispersas —entre ellas «El cometa» y «La república de los sueños»— y una obra ensayística mínima y deslumbrante: el texto sobre la «mitificación de la realidad», donde Schulz condensa su poética (la palabra como fragmento de un mito antiguo; el sentido como la única realidad), el prólogo a El proceso de Kafka y la correspondencia, en especial las cartas a Witkiewicz y a Romana Halpern, que funcionan como su autorretrato intelectual. La edición española canónica (Siruela) reúne este corpus con los dibujos y grabados del autor —Schulz fue también artista gráfico notable; su ciclo El libro idólatra, de imaginería masoquista, es célebre—, completando la figura.

Sentido del conjunto

Leída como unidad, la obra de Schulz es un único proyecto: la transfiguración de una infancia de provincia en cosmogonía, ejecutada en una prosa de densidad metafórica sin equivalente —cada página fermenta— y sostenida por una teoría del mito tan seria como juguetona. Sus dos libros no se suman: se profundizan; el segundo relee al primero como un comentario cabalístico. Y el conjunto queda enmarcado por la pérdida: el Mesías ausente, del que solo se conservan dos frases citadas de memoria por conocidos, convierte la obra completa en la antesala conservada de una obra mayor que no existirá. Pocos escritores han hecho tanto con tan poco espacio; ninguno, quizá, ha dejado un torso que pese tanto como los cuerpos completos de su siglo.

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