al estilo deFranz Kafka
Cuando Gregorio Samsa despertó una mañana de un sueño intranquilo, no se encontró transformado en un monstruoso insecto. Eso había ocurrido hacía ya tiempo, un hecho consumado y cotidiano como el polvo que se acumulaba en los rincones de su habitación. La transformación era ahora un estado, una condición burocrática de la existencia, un formulario de la carne que había sido rellenado sin su consentimiento. Yacía, como todas las mañanas, sobre la dura superficie de su caparazón dorsal, sus numero