Resumen de la obra
«Llamadme Ismael». Con esa presentación —quizá la más famosa de la novela en lengua inglesa— un joven melancólico decide embarcarse en un ballenero para espantar la desesperanza. En la posada de New Bedford comparte cama con Queequeg, un arponero caníbal de los mares del Sur cubierto de tatuajes, y de esa alarma inicial nace una de las grandes amistades de la literatura. Juntos se enrolan en el Pequod, un barco de Nantucket adornado con huesos y dientes de ballena, cuyo capitán permanece invisible durante los primeros días de travesía.
El argumento
Cuando Ahab aparece por fin en cubierta, la novela encuentra su centro de gravedad. El capitán, con una pierna de marfil de cachalote, congrega a la tripulación en una escena de liturgia demoníaca: clava un doblón de oro al mástil como recompensa para quien aviste primero a Moby Dick, la ballena blanca que le arrancó la pierna, y arranca a sus hombres el juramento de perseguirla hasta matarla. El primer oficial, el cuáquero Starbuck, comprende antes que nadie la locura del propósito —el Pequod no navega para cazar ballenas, sino para ejecutar la venganza privada de un monomaníaco contra una bestia, o contra lo que la bestia representa— y será durante toda la travesía la única conciencia que se atreva a oponérsele, siempre en vano.
La persecución lleva al Pequod del Atlántico al Índico y al Pacífico, y Melville la puebla con una estructura deliberadamente desmesurada: a los capítulos narrativos se suman ensayos sobre cetología, disquisiciones sobre la blancura como color del terror, inventarios técnicos de la caza y del despiece, meditaciones filosóficas y capítulos escritos como teatro, con acotaciones y monólogos. Los encuentros con otros barcos —los «gams»— funcionan como estaciones proféticas: cada nave trae noticias de la ballena blanca y una advertencia que Ahab desoye, incluida la súplica del capitán del Rachel, que busca a su hijo perdido y a quien Ahab niega ayuda para no perder el rastro de su presa.
El final concentra en tres días toda la violencia contenida. Avistada Moby Dick, las lanchas la atacan tres veces; tres veces la ballena las destroza. Fedallah, el arponero parsi que hacía de oráculo del capitán, muere cumpliéndose sus propias profecías; el tercer día, Moby Dick embiste al Pequod y lo hunde con toda su tripulación, y Ahab, enredado en la cuerda de su propio arpón, es arrastrado al abismo tras la ballena. Solo Ismael sobrevive, flotando sobre el ataúd que Queequeg se había hecho construir, hasta que el Rachel, «que buscando a sus hijos perdidos, encontró a otro huérfano», lo rescata.
Temas y sentido
Moby Dick es una novela de aventuras balleneras y, dentro de ella, un tratado metafísico. La ballena blanca es el objeto interpretable por excelencia: el mal, Dios, la naturaleza indiferente, el límite del conocimiento humano; Ahab, la voluntad que prefiere destruirse a aceptar que ese límite exista. Melville, que había sido ballenero, fundió la experiencia documental con Shakespeare, la Biblia y el ensayismo romántico para crear un género de un solo ejemplar: la épica democrática americana, donde una tripulación de todas las razas del mundo rema junta hacia el desastre. El libro es también una celebración del trabajo y de la fraternidad —Ismael y Queequeg, la escena de los apretones de esperma de ballena— empotrada en una tragedia teológica. Ninguna otra novela del siglo XIX contiene tantos libros dentro de un solo libro.