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Ínsula Singularia

Obra analizada

El gran Meaulnes

Título original: Le Grand Meaulnes

de Alain Fournier

1913novela64.963 palabras analizadas

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François Seurel, hijo del maestro de una aldea de la Sologne francesa, tiene quince años cuando llega al internado de su padre un pensionista nuevo: Augustin Meaulnes, diecisiete años, alto, taciturno, con un magnetismo que le vale de inmediato el sobrenombre del «gran Meaulnes». Días después, Meaulnes se escapa con un carro para recoger a los abuelos de François, se pierde en el invierno de los caminos y desaparece durante tres días. Cuando vuelve, callado y transformado, trae consigo el secreto que sostiene la novela: ha estado en una fiesta imposible.

El argumento

Perdido y agotado, Meaulnes fue a dar a un dominio medio abandonado donde se celebraba una «fiesta extraña»: una boda organizada como un juego, gobernada por niños vestidos de época, con banquetes, disfraces y una dulzura fuera del tiempo. Allí conoció a una joven de belleza grave, Yvonne de Galais, hermana del novio, y cruzó con ella unas pocas palabras que le bastaron para toda la vida. La fiesta terminó abruptamente —el novio, Frantz de Galais, regresó sin novia: la muchacha, hija de un tejedor, huyó asustada de aquel matrimonio desigual— y Meaulnes fue devuelto a la carretera de noche, sin saber dónde había estado.

La segunda parte es la búsqueda: Meaulnes y François, con la lógica obsesiva de la adolescencia, intentan reconstruir en el mapa el camino del dominio perdido. Un bohemio vendado que aparece en el pueblo con una compañía de cómicos resulta ser el propio Frantz, que arranca a Meaulnes la promesa de acudir en su ayuda cuando la llame. La pista del dominio se enfría; Meaulnes marcha a París tras un rastro falso y la novela salta años.

La tercera parte consuma y desencanta el sueño. François, ya maestro rural, encuentra por azar a Yvonne: el dominio existía —Les Sablonnières, hoy medio demolido—, la fiesta fue real y la joven sigue libre. Organiza el reencuentro y la boda de Meaulnes e Yvonne; pero la noche misma de la boda, la llamada de Frantz —la vieja promesa— arranca a Meaulnes del lado de su mujer para lanzarlo a una expiación que el lector solo comprende al final, cuando François descubre el diario de su amigo: en París, Meaulnes había amado y abandonado a Valentine, la novia fugada de Frantz, y su huida nupcial es el pago de esa culpa. Yvonne muere al dar a luz una niña; François queda como guardián de la casa y de la huérfana, hasta que Meaulnes regresa, ya tarde para todo, y toma a su hija «como quien se lleva un tesoro» hacia nuevas fugas.

Temas y sentido

Única novela de Alain-Fournier, publicada en 1913, un año antes de su muerte en el frente, El gran Meaulnes es el libro de la adolescencia como país perdido: la fiesta del dominio es una de las grandes imágenes de la literatura moderna —la felicidad entrevista una sola vez, inencontrable después no porque el lugar se esconda, sino porque quien la vivió ha dejado de ser niño—. Fournier funde el realismo minucioso de la escuela rural francesa con una atmósfera de cuento de hadas laico, y hace narrar la aventura al amigo sedentario, François, con lo que el libro es también una meditación sobre quienes se quedan mirando partir a los aventureros. Novela de la nostalgia, del honor romántico llevado hasta la ruina y de la imposibilidad de habitar el propio sueño: pocas obras han fijado con tanta exactitud el momento en que la maravilla y la vida se separan.